Mentxuka's Blog











{marzo 29, 2011}   Marzo_30. Inmadur@s

Querida madre:

Ayer me confesaste un cotilleo que me animó a escribir… “La madre de X ha añadido un perfil de su perro en feisbuk. Peina casi los 60”. Y pensé: menos mal que la mía no tiene ni perfil en ninguna red social. Porque cuando una es madre, porque quiere, se debe dedicar a otros menesteres más apacibles. Y… tendré yo que empezar a colgar otras tareas? Borraré amigos? Pseudo-amigos? Conocidos? Hice un repaso… Yo soy yo y mis circunstancias. De momento, he eliminado un grupo cultureta al que no debían interesarle mucho mis fotos/comentarios + personales…

Querida madre: acuérdate que a mi amiga C. le aconseja de por vida su psicólogo, a sus 35 añitos, convivir con su “niña” que lleva dentro. “De otro modo, no funcionarás”, le ha advertido. A sus 35 años dándole esos consejos!!!

Madre: a mí me enseñaste a los 18 recién cumplidos, a tener que convivir con un pequeño al que le llevaba 16 años de por vida. Y no sólo eso… Me enseñaste a quererle como a mi vida misma… Y con mucho esfuerzo, creo que lo hemos conseguido. El también.

Querida mía: acuérdate de mi amiga P. que en su luna de miel mexicana se dio cuenta de que se había equivocado de marido, porque puso más énfasis en hablar con su progenitora que en planear su futuro de la mano de aquélla que había elegido.

O de aquella otra que fingía querer a aquel, un hombre apuesto, sensato, de esos poco comunes que aparecen en nuestra generación, y que por no haber pisado la universidad, le tenía absolutamente dominado cuando ella terminaba su carrera, con retraso, en una universidad privada que le pagaba su papá, porque suspendió varias veces la selectividad. Le compartió con otro hasta el final…

O de aquel otro que a sus taitantos, le ponía hora a su mujer para ver a sus hijos cuando éstos se habían ido de casa. “Tienes media hora para verles. Como tardes más, no vuelvo a bajarte. Me has oído?”.

O de J. a la que le esperaba su marido en la puerta de su trabajo para que no le dejara por otro, cuando con su paro, había perdido su autoestima y con ella, el respeto por esa pobre mujer que, perdida, estudiaba y estudiaba para olvidar, sin apenas concentrarse en nada, llena de miedo.

Querida madre: Y te acuerdas de aquel otro que tuvo un hijo con discapacidad y le dejó su mujer, impaciente, buscando otra vida que no le había tocado? Qué hubiera sido de vosotros? Y de nosotros?

Y de mi amiga A., que dejó todo para venirse a Madrid, enamorada de un separado con dos hijos pequeños, al que vimos con una rubia? Dejar todo nunca es bueno, verdad?

(Amiga C., cuidado con aquel que te anime a dejar “todo” por él…).

Y de aquella otra, que dejó su América natal para convivir con un paisano suyo al que tan sólo le interesaba el deporte y desafío? También rehizo su vida y creo que es muy feliz. O no es oro todo lo que reluce?

Madre querida: todos los días desde hace exactamente cuatro meses y tres días pido al de Arriba que me ilumine con los míos. Que me dé todo el coraje sufiente para luchar con el ímpetu necesario cuando me necesiten.

Que me haga más dura, que me dé fuerzas para ayudar a mi queridísima amiga C., que lucha por ser una igual, que quiere trabajar de lo suyo dignamente, que desde que la conozco ha obviado su discapacidad para sentirse una más, que ha alzado la cabeza siempre y, destacando, nunca ha querido presumir de todos sus logros. Que terminará algún día su carrera de piano en el Conservatorio de música, y cuarto de alemán e italiano, y quinto de inglés. Es de las mejores que conozco, te lo aseguro.

Y que a mi querida S. también le dé fuerzas para aguantar al lado de la persona con la que lleva tantísimos años criando a sus dos hijos, ejemplares. Porque sin él, su vida sería muy distinta aunque no lo crea.

Y que mi amiga C., extraordinaria, siga teniendo la paciencia suficiente para criar a su hija adolescente, sola, como casi siempre, ante el peligro.

Y que P., a sus taitantos, se enamore de un hombre de verdad, que no le quiera quitar la vida a su costa, que no la asfixie, sino que le alargue la vida.

Y que la tía de S. rehaga su vida de la mano de un trabajo digno. Que se olvide de su J, que ya no está, que le queda mucha vida por delante.

Q P. le ponga más sonrisas todavía a los problemas. Qué chica tan madura, tan ejemplar!

Y… Sólo un par de cosas más: que ellas, gotas de agua, sigan sonriendo a la vida, como hasta ahora, demostrando que se puede ser feliz con muy poco si te agarras fuertemente a los tuyos.

Y que V. le cuente a S. los secretos mejor guardados que nos ayudarán a querernos más todavía.

P.D. Por cierto, otro cotilleo: te acuerdas del que fue mi amigo E., que me descubrió Venecia y me animó a compartir N.York? Ayer me enteré de que está planchando su traje bodil. Que Dios le bendiga. 🙂

A tod@s vosotr@s, amigos. A él, por supuesto, y a los nuestros, los Ponchitos del alma y a su tito D. Y a ti madre, por todo lo que me has enseñado en la vida junto a la persona más maravillosa del mundo.

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