Mentxuka's Blog











{enero 30, 2010}   Enero’ 10. Las mujeres I.

Dos o tres muy cerca. Dos más cerca todavía. Una al lado. Son ellas, auténticas, generosas, bellas por fuera y por dentro, transparentes, dulces, casi casi diosas… Mis diosas. Azules, marrones, verdes; castaño, rubio, moreno; casi 60, 65; 36, 39; apenas 45, 50 y algo, más de 60… Dulces, muy dulces para ellos, para el resto; tiernas, muy tiernas, quizás demasiado; mujeres todoterreno. Ejecutivas, alguna madre, amas de casa, licenciadas, con pareja estable, sin ella… Bienvenidos al mundo de las mujeres I.

“Sí. Así soy feliz. Me gusta más pensar en la gente que merece la pena. Me llena, no sé. Me siento bien. Te ayudo?”.

A qué?

 “Seguramente he dejado un año complicado, muy difícil. La vida te pone pruebas y hasta ahora siempre las había superado todas… (Las de los demás). Soy feliz porque todos los que me rodean, los que más quiero, así lo demuestran. Este año se presenta algo complicado, un poco, o así lo creo. Mañana vuelvo a tener cita con el cardiólogo. Me han dado varias pastillas. No me encuentro bien”.

Me dejas?

 “Desde que tuve al pequeño las cosas cambiaron. A partir de entonces dependo de una máquina que día y noche me recuerda que debo (I must sin excepciones) vivir lentamente, sin prisa. Ya me lo han dicho muchas personas. Seguramente sea por aquello que me enseñó ‘mi Santo’: hay que ser 100% responsable en esta vida”. Paréntesis.

Nos vamos a Caldea?

“Mañana. Sí, en mi casa. No traigáis nada. También viene. No sé si es lo mejor para mí. Pero le hace ilusión, lo necesita. Un segundo… (…). Perdón. Me llaman del Ayuntamiento. Tengo… Tiene, mejor dicho, unas cuantas deudas pendientes. Será!!?? Pero no te preocupes por mí, no os preocupéis. Lo tengo todo superado…”.

Buscamos el oasis en el desierto?

“Bueno. Bien… Ellos están muy bien, yo no tanto, así que puedo contestarte ‘casi bien’. Las pastillas…”.

Las nieves de enero. Y tú cómo andas?

“Me tengo que ir. Otra vez malo. No sé qué hacer. Solo yo. Solo puedo ir yo. No puedo con todo. Si estuviera… Imposible. Vaya vida que llevo”.

 Basta ya.

“Pues a mí sí me lo han dicho. Y por qué a ti no? Claro, te habrán visto una cara muy hermosa y habrán dicho: ella no lo necesita. Y yo por qué? Paso. Ya no voy a ir más. Yo ya sé lo que tengo que hacer y no hace falta que me lo diga nadie. Dejar de fumar desde ya, conocer gente nueva, comer cada dos horas, hacer algo de deporte, alguna actividad de grupo, retomar el máster… Ya. De hoy no pasa. Tengo que llamar sin falta y apuntarme. Ahora, a las 2 que estoy terminando un reportaje…”.

Aaaaacción!!!!

“Pues… Déjame que piense… Me encantaría (nos encantaría) hacer muchas cosas. Retomar el deporte, volver al café con mis amigas, contactar de nuevo con aquéllas que he perdido el contacto. Leer, sí, leer. Tengo una pila de libros infinita pero cuando me siento en el sofá -si es que me siento- estoy tan agotada…”

“También, sí, también, ir al cine. Pero ya no tengo tiempo. Mis hijos, sus agendas, mi marido, sus extras… Ay! La comida!! Si es que no se puede estar en todo!”.

“Claro… Cómo lo sabes! Sí! Me encanta. El último hace nada. En diciembre. Pero porque ellos estaban de vacaciones, si no nada. Y aún él…. A veces se resiste. Que si ahorrar, que si las vacunas, que si el frío… Qué complicado es todo a veces!”.

“El último? De trabajo. Qué buenos recuerdos. Si me hubieras preguntado hace unos meses, te diría, mágico. Ahora… Tengo un recuerdo agridulce. La perspectiva del tiempo… Si ya me lo dices muchas veces, qué razón tienes!”.

“El último? Con mi suegra… Ya ves. Pero bueno, el penúltimo no estuvo mal. Hicimos un gran esfuerzo -por los tiempos que corren- y descansando en la playita. Las cosas ya no son como eran desde que llegó el pequeño. Pero tanto tiempo esperándolo que cualquier esfuerzo sigue mereciéndo la pena”.

Y qué te han dicho?

 “Que sí. Pues eso. Que me cuide, que esto no es vida. Todo es fruto de un estrés terrible”.

Y a ti?

“Lo mismo. Que me cuide y que exija que me cuiden. Que ponga tiempo para mí, que haga paréntesis en las 24 horas del día en los que sólo me dedique a mí, ni tan siquiera al trabajo, ni a los niños, ni a mi pareja… A mí”.

A ti también? “Pfff. Sí. Qué complicado. Que cambie si me apuras de nombre, dirección, de teléfono. Que sustituya los casi dos paquetes que me fumo de cigarrillos por cualquier actividad que me mantenga llena. Todo ello es fruto de una infinita soledad…”.

A vosotras, las diosas I (infinitas, infatigales, invencibles).

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et cetera